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Diario de un Predicador Viajero vol 9
- Capítulo 19
Rusia -
24/09/2008
El Hechicero
Cuando íbamos manejando a través de preciosos bosques dejando la República de Adegeya, un discípulo voltio y me dijo: "Guru Maharaja, hay un hombre que vive por aquí cerca y quien dicen tiene poderes curativos increíbles. Usted menciona frecuentemente su problema con el riñón, ¿le gustaría verlo?" "Yo no creo en estas cosas", le conteste. "Pero el ha curado a mucha gente, yo personalmente conozco a algunos", dijo. "¿Como lo hace, con una varita mágica?", le dije "No, Guru Maharaja", respondió el devoto. "El únicamente usa hierbas del área del bosque y hace sus propias mezclas.
Nadie puede entender sus combinaciones. El se ha vuelto tan popular que inclusive la Ministra de Salud Rusa lo mando investigar y concluyo que o es un místico o un extraterrestre, porque nadie puede reproducir sus combinaciones". "Es precisamente por ello que no quiero perder el tiempo con el; todo esto es hocus-pocus", le dije Otro devoto hablo y dijo: "Los doctores del área le hablan frecuentemente cuando no pueden determinar la enfermedad de algunos pacientes. Todos los días visita los hospitales en la región y da recomendaciones a los doctores y pacientes". "Tengo que admitir que yo he acudido a el y me ha ayudado", dijo Vaikuntha-pati en tono vergonzoso. "De verdad", pregunte con cierto sarcasmo. "Guru Maharaja", dijo Vaikuntha-pati, "no hay ningún problema en visitarlo, puedo sacar una cita para ahorita mismo. Normalmente las citas toman hasta un año, así de popular es. Quizás el pueda ayudarlo". "Mi problema no es tan serio", le dije. "Cualquier enfermedad puede tornarse seria si no se atiende", dijo Vaikuntha-pati Finalmente y no muy convencido acepte. "Podemos parar pero no podemos quedarnos mucho tiempo porque tenemos que manejar 4 horas para llegar al Festival de Radha-Yatra en Rusia hoy", les dije. Vaikuntha-pati consiguió una cita con el curandero para dentro de una hora. Nuestro chofer cambio de dirección y pasamos por una carretera con curvas que nos llevo por colinas y valles. Flores de colores adornaban el verde paisaje y pequeños arroyos se veían en el camino. Llegamos a un pequeño lugar con rusticas cabañas a las afueras del pueblo. Cuando nos detuvimos en una de las cabañas, vi a un hombre con discapacidad. El camino con dificultad hacia nuestro auto y nos hizo una seña para que lo siguiéramos adentro. "Quizás es un paciente", le dije a Uttama-sloka das. En cuanto entramos la cabaña, voltie a ver a Vaikuntha-pati y le dije que no le dijera nada de mi al curandero, quiero saber que tanto puede saber de mis problemas por el mismo. "Nadie le dice los problemas", dijo Vaikuntha-pati Cuando nos sentamos en la antesala, rodeado de muebles rústicos rusos, pensaba si el curandero podría en verdad diagnosticar mi riñón, el problema con 3 vertebras del cuello, mis rodillas débiles y mis ocasionales dolores de cabeza. Y el año pasado, el doctor me dijo que mi presión arterial estaba alta. Antes que Utama-sloka pudiera decir algo, el hombre tomo mis manos y cerro los ojos. "¿Que es lo que esta pasando?", le pregunte a Vaikuntha-pati. "El es el curandero", respondió El hombre abrió sus ojos y dijo: " su presión arterial esta un poco alta" Volvió a cerrar sus ojos y apretando mis manos un poco mas dijo: "Y 3 vertebras del cuello están lastimadas debido a un accidente automovilístico" "Maharaja", me dijo un devoto en voz baja, "usted nunca ha estado en un accidente automovilístico" "De hecho, si lo estuve", les dije. "A principios de los 90s en Durban, Suráfrica fui golpeado por una van cuando cruzaba una calle" El curandero continuo: "Su riñón esta un poco inflamado, le dan dolores de cabeza frecuentemente y las rodillas están débiles, especialmente la izquierda". Me dejo sin palabras. Después de unos momentos y cuando recobre mi postura, le pregunte: "¿Señor, como es que sabe todo esto?" Miro atreves de la habitación y vio una estatuilla de la Virgen María abrazando al niño Jesús y dijo:"Por gracia de Dios, también le puedo decir que su riñón esta dañado por la hepatitis que contrajo años atrás. Debe de tener cuidado con lo que come. Pero no se preocupe por el Alzheimer que corre en su familia, no le afectara". Me quede boquiabierto, mi abuela falleció de Alzheimer años atrás y muchas veces me había preguntado si yo correría la misma suerte. "No hay nada serio", dijo. "Pero tiene que cuidarse. Con hierbas naturales se puede curar. Las hierbas son un regalo de Dios en forma de medicinas". "Yo me cure a mi mismo con hierbas. Naci con parálisis severa y a la edad de 8 años le pedí a mi abuela que fuera al bosque y me trajera ciertas hierbas. Trate diferentes combinaciones y eventualmente ellas trabajaron. De acuerdo a los doctores, yo habría permanecido atado a una cama toda mi vida". "Alguna gente piensa que soy un hechicero, pero mire ese diploma en la pared. Tengo un certificado en farmacéutica. "Si no soy convencional es porque a veces uso un poco de hierbas toxicas en cantidades pequeñas para estimular el cuerpo en acción. Pero el resultado es que he curado a mas de 3,000 pacientes de cáncer". Levante mis cejas en asombro. "No es un cuento de hadas", continuo. "Cuando los hospitales ya no tienen remedio para los pacientes de cáncer, los envían conmigo como su ultimo recurso. No tengo éxito todo el tiempo porque no soy Dios, pero he encontrado que Sus hierbas son las curas mas eficientes contra enfermedades. Mi record ayudando a mujeres que no pueden concebir es mucho mayor". Yo escribía rápidamente en mi libreta. "Que hace", pregunto. "El mantiene un diario que publica", le contesto un devoto. "Prométame que no le dirá a nadie en donde encontrarme", dijo. "No dare consultare a nadie que venga aquí como resultado de su visita. Estoy aquí para mi propia gente. Las hierbas indígenas son mas efectivas con las personas del área y además no puedo atender a mas pacientes de los que ya tengo.¿ Y quien afuera de esta aldea creerá lo que usted esta escribiendo sobre mi?". "Ellos creerán en los beneficios de la medicina natural," le conteste. "Pero estoy maravillado de como pudo diagnosticarme con solo tomarme las manos". "Eso es otra historia", dijo. "Pase 12 años el Tíbet estudiando medicina con los Lamas Budistas en sus monasterios". En eso, el me dio un vaso con agua. "Bébalo", me dijo. "Y su riñón se sentirá mucho mejor". Desconfié un poco. Sonriendo me dijo: "No es veneno, solo son hierbas". Así que tome el agua. Me miro intensamente y dijo: "Su gente esta haciendo la labor mas importante, están curando almas. Si usted se cuida podrá vivir otros 20 años". Después de dejar la cabaña, todos estuvimos en silencio hasta que un poco mas tarde uno de los devotos pregunto: "Maharaja, ¿que piensa de todo esto? Fue hocus-pocus?" Pensé por algunos momentos y dije: "Bueno, el tiene un certificado de medicina y aparentemente ha ayudado a mucha gente y además quien puede discutir que las hierbas no son un método natural para curar a la gente". "Y que hay acerca de su riñón", pregunto el devoto. Revisando mi lado derecho, de repente me di cuenta que el dolor que había estado sintiendo se había desvanecido por primera vez en muchos meses. "El dolor....se fue" les dije. En el Ramayana hay un pasaje acerca de los poderes curativos de las hierbas: "Hanuman metió sus manos por un lado de la montaña y extrajo toda una parte de ella conteniendo todas las hierbas. Levantando esa enorme montaña sobre su cabeza, voló por los cielos y pronto arribo en Lanka. Vibhishana de inmediato abrazo al mono. El Raksasa después se puso a buscar las hierbas medicinales percibiendo por medio de su visión oculta. Tomando un ramillete de hierbas, Hanuman fue rápidamente hacia donde se encontraban Rama y Laksman. El observo ansiosamente a los dos príncipes, quien parecían como el sol y la luna caídos en la tierra. Su mano temblorosa puso las hierbas bajo la nariz de Rama. Lentamente, el príncipe comenzó a reaccionar, respirando profundamente, inhalando las fragancias celestiales. Gradualmente abrió los ojos. Miro a Hanuman y sonrió. El mono suspiro muy profundamente en señal de alivio. Rápidamente comenzó a administrar las hierbas a Laksman. Lentamente, El también recobro la conciencia. Los monos que sobrevivieron se movieron lentamente junto a las tropas heridas para administrarles las hierbas a ellos. Machacaron las hierbas y eso permitió que el viento llevara la fragancia de ellas. Gracias a la eficacia de las hierbas curativas cientos de miles de soldados de Vanara fueron sanados y saltaron llenos de jubilo. De hecho, aun los monos que habían falleció y de los cuales los cuerpos quedaron intactos, pudieron volver a la vida gracias a la potencia de las hierbas. Rápidamente el ejercito de monos se levanto nuevamente listos para pelear". [Ramayana, Parte 3, Capitulo 10, traducido por Krsna Dharma das]
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